sábado, 31 de enero de 2015

(A propósito de la serie y otros acontecimientos recientes)

Cuenta la historia (de TV) que un hombre al límite de los cincuenta años cuando recibe la noticia de que tiene un cáncer terminal, y sumado esto a sus “fracasos” profesionales y personales, empieza a convertirse en alguien capaz de matar, de extorsionar, de traficar con drogas, entre otras no muy meritorias actividades. No sé si pueda encontrar alguna justificación para todas esas cosas.

Pero es que en la vida real también han sucedido tantas cosas, desde siempre, que pienso que a muchas personas les da metástasis a la mente (Según la Real Academia de la Lengua, metástasis es  el proceso de propagación de un foco canceroso a un órgano distinto de aquel en que se inició). Si me permiten la analogía, solo a una persona que se le llena la mente de cáncer puede pensar que tiene el derecho de matar a otro u otros porque expresa una opinión o porque critica su manera de pensar; los últimos sucesos en Francia no están muy lejos de lo que históricamente la Iglesia católica ha hecho, de lo que muchos dizque líderes mundiales han hecho, de lo que muchos fanáticos religiosos han hecho.

Aunque la metástasis a la mente también puede llegar de manera individualizada, privadamente, en su habitación o en su trabajo; Un periodista reconocido y con una gran trayectoria profesional en estos días decidió suicidarse; no sabemos por qué, pero si podemos suponer que no fue una decisión de un día para otro, pues los acontecimientos a su alrededor en los últimos meses, ahora, indican una fuerte crisis emocional. Pero el suicidio de personas famosas y que supuestamente tienen una vida perfecta tampoco es algo nuevo, en 2014 vimos a las redes sociales  conmocionarse por la muerte de Robin Williams y por la de Philip Seymour Hoffman.

Si bien este último al parecer no se suicidó, sino que sufrió una “sobredosis accidental de drogas”; yo no sé qué tan accidental pueda ser una sobredosis, pues el drogadicto sabe que lo que se está metiendo al cuerpo, va inversamente proporcional con su calidad y tiempo de vida. La droga es otro tipo de metástasis a la mente del que muchas personas sufren, y vuelvo a decir, no desde hace poco, sino desde siempre.


Todo esto nos lleva a pensar (me lleva a pensar) que la única forma de evitar que nos dé metástasis al cerebro es mantenernos alerta de cada cosa que pasa a nuestro alrededor, en lo personal, en lo familiar, en lo laboral, en lo social. Y no sólo estar alerta, estar cada vez más conscientes de lo linda que es la vida en sí misma, de lo maravillosa que es la naturaleza, de lo grande e imponente que es nuestro universo. No creo que ninguna persona tenga el derecho para destruir tales cosas.

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